De muchos momentos que no debo olvidar, los que
marcaron mi vida, quiero empezar con una experiencia única en mi confirmación a
la fe católica; yo no era muy devoto a tal cosa más quisiera contar mi
experiencia, quizás como recordatorio o como una simple anécdota mía. Mi primer
fin de semana en confirmaciones fue común, un día cualquiera viendo como la
gente danzaba muy tímidamente, la verdad desde niño me gustaba bailar alabanzas
e inclusive cantarlas, pues, pertenecía a un coro, pero en plena adolescencia
sentía bastante apocamiento. Poco a poco perdí mi creencia en Dios por
distintas causas como: tener una novia cristiana, donde muchos sacerdotes hablan
de solo la salvación por medio de la fe católica; temas de aborto, del cual aún
concuerdo en casos muy especiales, etc. Volviendo a lo anterior,
recuerdo cuando una amiga mía (una de las razones por las cuales decidí
confirmarme en ese momento) se sentaba en las últimas filas conmigo donde ella
me aseguraba que nadie nos vería alabar, en una alabanza muy dinámica, donde en
parejas teníamos que tomarnos en brazos y dar vueltas, como era de esperar
nosotros dos nos quedamos en el mismo lugar viendo a los demás divertirse, pero
un pastor(coordinador de confirmaciones) al vernos, llego a mi lado para alabar
conmigo, fue un momento extraño y alegre, pues necesitaba un
"empujón" para poder llevarme este curso chévere. Para no entrar en
temas tediosos de escribir, me dedicare a contar solo los momentos
significativos para mí, un acontecimiento curioso fue que el pastor antes
mencionado fue el asignado al pastoreo que yo pertenecía junto con un pastor
nuevo, el primer momento que recuerdo consistió en una actividad donde por
pastoreos nos presentaríamos, en esa ocasión me di cuenta que mi pastor estuvo
en la misma preparatoria que yo (una muy difícil y agobiante), lo cual me trajo
un poco de curiosidad por aprender de él. Cada día de confirmaciones fui conociendo
un poco más, inclusive un día, muy significativo, este pastor hablo con cada
una de sus ovejas por separado, en mi caso me conto sobre su familia, lo que
fue de su preparatoria, sobre mi fe, muchos temas que de verdad tenía que
desahogar. Yo creo que Dios coloca a las personas correctas en los momentos
precisos, y es que no creo que lograra cambiar mi vida si no hubiera tenido a
ese pastor.
En mi retiro, se presentó una
situación donde los coordinadores nos entregarían las cartas de nuestros
familiares deseándonos lo mejor e incluso una carta de ellos mismo, claramente
las cartas de mis papas y mi abuela fueron un apoyo de ternura para mí, pero la
carta que de verdad acertó en el clavo, hablando metafóricamente, fue la de mi
pastor, que se podría decir mi favorito, iniciando con el inicio de la poesía
"Hubo un momento", la cual me provoca escribir todo este texto, donde
encontré una frase que hasta ahora esta entre mis favoritas "Hubo un
momento en el que creíste que era lo peor que te podía parar y hoy agradeces tu
destino.".
La ultima cosa que quisiera
agregar, he intentado decirle muchas veces a mi pastor estas cosas que escribí,
pues le tengo afecto, como ya dije anteriormente, necesitaba a una persona
específicamente a si para entender, y Jesús me la brindo, claro aún tengo mis
defecto y trato de pulirlos pero tengo toda una vida para remediarlo. Hace
tiempo que no escribo textos (otra cosa que me quito el gusto la preparatoria),
y normalmente mis relatos eran cuentos o algún intento de novela, así que un
poco de entendimiento al leer me vendría bien.
Near
No hay comentarios.:
Publicar un comentario