lunes, 11 de marzo de 2013

Confirmación

 
De muchos momentos que no debo olvidar, los que marcaron mi vida, quiero empezar con una experiencia única en mi confirmación a la fe católica; yo no era muy devoto a tal cosa más quisiera contar mi experiencia, quizás como recordatorio o como una simple anécdota mía. Mi primer fin de semana en confirmaciones fue común, un día cualquiera viendo como la gente danzaba muy tímidamente, la verdad desde niño me gustaba bailar alabanzas e inclusive cantarlas, pues, pertenecía a un coro, pero en plena adolescencia sentía bastante apocamiento. Poco a poco perdí mi creencia en Dios por distintas causas como: tener una novia cristiana, donde muchos sacerdotes hablan de solo la salvación por medio de la fe católica; temas de aborto, del cual aún concuerdo en casos muy especiales, etc.  Volviendo a lo anterior, recuerdo cuando una amiga mía (una de las razones por las cuales decidí confirmarme en ese momento) se sentaba en las últimas filas conmigo donde ella me aseguraba que nadie nos vería alabar, en una alabanza muy dinámica, donde en parejas teníamos que tomarnos en brazos y dar vueltas, como era de esperar nosotros dos nos quedamos en el mismo lugar viendo a los demás divertirse, pero un pastor(coordinador de confirmaciones) al vernos, llego a mi lado para alabar conmigo, fue un momento extraño y alegre, pues necesitaba un "empujón" para poder llevarme este curso chévere. Para no entrar en temas tediosos de escribir, me dedicare a contar solo los momentos significativos para mí, un acontecimiento curioso fue que el pastor antes mencionado fue el asignado al pastoreo que yo pertenecía junto con un pastor nuevo, el primer momento que recuerdo consistió en una actividad donde por pastoreos nos presentaríamos, en esa ocasión me di cuenta que mi pastor estuvo en la misma preparatoria que yo (una muy difícil y agobiante), lo cual me trajo un poco de curiosidad por aprender de él. Cada día de confirmaciones fui conociendo un poco más, inclusive un día, muy significativo, este pastor hablo con cada una de sus ovejas por separado, en mi caso me conto sobre su familia, lo que fue de su preparatoria, sobre mi fe, muchos temas que de verdad tenía que desahogar. Yo creo que Dios coloca a las personas correctas en los momentos precisos, y es que no creo que lograra cambiar mi vida si no hubiera tenido a ese pastor.
     En mi retiro, se presentó una situación donde los coordinadores nos entregarían las cartas de nuestros familiares deseándonos lo mejor e incluso una carta de ellos mismo, claramente las cartas de mis papas y mi abuela fueron un apoyo de ternura para mí, pero la carta que de verdad acertó en el clavo, hablando metafóricamente, fue la de mi pastor, que se podría decir mi favorito, iniciando con el inicio de la poesía "Hubo un momento", la cual me provoca escribir todo este texto, donde encontré una frase que hasta ahora esta entre mis favoritas "Hubo un momento en el que creíste que era lo peor que te podía parar y hoy agradeces tu destino.".
    La ultima cosa que quisiera agregar, he intentado decirle muchas veces a mi pastor estas cosas que escribí, pues le tengo afecto, como ya dije anteriormente, necesitaba a una persona específicamente a si para entender, y Jesús me la brindo, claro aún tengo mis defecto y trato de pulirlos pero tengo toda una vida para remediarlo. Hace tiempo que no escribo textos (otra cosa que me quito el gusto la preparatoria), y normalmente mis relatos eran cuentos o algún intento de novela, así que un poco de entendimiento al leer me vendría bien.
Near


 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario